EL ARTE EN EL CUERPO
 

[Lejos para la memoria | Abel Casaus]

 [El Arte en el cuerpo | Luisa Marisy]
 

 
 

  Alicia Candiani

Infinito Continentes - Las Aguas Humanidad
  Eduardo Moltó
     
  Marely Becerra
La piel de la ciudad Aqua Tensión
 


EL ARTE EN EL CUERPO

La exposición El arte en el cuerpo, propone un sutil juego de palabras que nos hace reflexionar acerca del arte "dentro" del cuerpo / del creador / del artista, y el cuerpo "dentro" del arte. La muestra se propone jugar con una idea Insular, que maneja el cuerpo como Isla.

La selección de los tres artistas que conforman este proyecto (Alicia Candiani de Argentina, Marely Becerra de México y Eduardo Moltó de Cuba), se hizo a partir del análisis de los nexos indiscutibles que existen entre sus propuestas artísticas.

Se trata de fotografías manipuladas digitalmente, en las que cada autor, sin renunciar a su poética personal se integra sutilmente a la de los otros artistas, sobre todo en las obras colectivas realizadas para la muestra. 

Moltó nos propone desde los cuerpos pintados una reflexión en torno a la tradición -tanto pictórica como cultural- insertada  por obra de los bytes y la tecnología digital en lo más vanguardista de la contemporaneidad. Alicia, desde la fotografía y el grabado, trabaja el cuerpo como elemento central de sus composiciones en las que el “entorno”en que se encuentra inmersa esta imagen acusa un delicado tratamiento digital, imposible de lograr con las técnicas tradicionales. En tanto Marely, en sus búsquedas directas de la plasticidad propia del cuerpo en movimiento, explora su belleza a partir de las diferentes calidades que le ofrece el medio digital, llegando incluso en algunos trabajos a la abstracción a partir del uso de efectos de descomposición de las imágenes.  

Sin embargo, a pesar de las aparentes diferencias entre ellos, la intención del proyecto es "fundir, mezclar, interrelacionar" los trabajos de unos y otros para que dialoguen libremente y el espectador no sienta que existen limites o barreras que los separen. Por eso se recurre a los soportes traslúcidos para montar o imprimir los trabajos, de forma tal que se cree un efecto visual que funda  las obras y permita vislumbrar fragmentos de unas a través de las otras, en una especie de collage visual. Las transparencias además nos remiten a las de las aguas del mar que rodea esa Isla que es el cuerpo humano. El inmueble funcionará por tanto, como embalse del mar, con sus criaturas,  ofrecidas esta vez, en una serie de soportes inusuales dentro la tradición de las artes  visuales, pues los artistas emplean, ex-profeso, materiales que hasta ahora han sido privativos de la publicidad y la propaganda, para explotar las diferentes texturas y calidades que estos aportan a las impresiones.  

Por otra parte, la intervención en el espacio, utilizando el piso, el techo, las ventanas y  los paneles transparentes, reitera la idea de crear un cosmos diferente, un espacio totalmente distinto del habitual en el cual se moverán las obras, esas "criaturas de islas" creadas por los tres artistas, transformando totalmente el espacio expositivo para que el espectador se encuentre inmerso en este océano de aguas y cuerpos y forme parte a la vez, con el suyo, de esta gran instalación. 

Luisa Marisy
Curadora
 

 


LEJOS PARA LA MEMORIA
 

A veces caminaba sobre un mar apacible y en ese oleaje tranquilo flotaban espumas, juegos y arabescos de mañana.

A veces miraba sus lunas de tarde, sus ponientes, mientras seguía ahí, parado, sin hacer otra cosa, que mirarme a mí mismo… 

Ahora ando lejos para la memoria. La distancia es un poco más que mis palabras intentando recordar. Por eso reconforta esta aventura de imaginar, de transitar la cartografía virtual de un puñado de bits que me han enviado para que pueda componer, en el recóndito mosaico del alma, la idea de El arte en el cuerpo.  

No hice más que el intento de mirar. El resto es volver a conversar y pasar otra vez por la lente, los trazos en las imaginaciones de Alicia Candiani, Marely Becerra o Eduardo Moltó.

Revertir en este espacio el “paraíso devuelto” y creado frente al mar, es el único consuelo de encontrarse errado. Al lanzar un recorrido a tientas donde los ojos sólo se abren para pestañear, se expresa el deseo mayor que es poder (saber) descubrir dónde buscar el “arte” y encontrar “el cuerpo”.  

La retórica diría que el continente es en este caso el contenido y viceversa. La dialéctica, una espiral que se repite dos veces como materia. ¿Pero interesa algo discernir o distinguir? El cuerpo y el arte, aquí y ahora, serían intangiblemente palpables. Traslucidos, traspasados y atados en un perfecto laberinto cuya única salida es “atravesar” la obra. 

Importa poco también la geografía natural de estos artistas. Las argentinas, mexicanas o cubanas razones para fundirse definitivamente en esta muestra no dicen nada cuando estamos dentro. Aquí nos hallamos atrapados por dos tensiones cuyo denominador común en el espejo de estas imágenes sería la libertad en un entorno cerrado. Los cuerpos, a punto de desprenderse de sus soportes, no tienen otra salida que ellos mismos. 

A este ejercicio de antropofagia creadora, en el que valen más recursos que argumentos, entramos solos y escapamos juntos. Volveríamos a repetir esta fuga aun cuando sabemos ha quedado atrás el rastro de un cuerpo iluminado que es tan real como el nuestro. 

Abel Casaus
Salamanca, mayo de 2005