Una apuesta por estar
y por la vida
Por Carina Pino Santos
La sexta edición del Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital
(del 21 de junio al 21 de julio), organizado por el Centro Pablo de la Torriente
Brau, una vez más ha llamado la atención del público, los
creadores y los especialistas hacia esta manifestación artística
de aún reciente cultivo en la Isla.
Los hermanos Orlando García y Eduardo García obtuvieron este año el Primer Premio por una serie titulada Fracturas del alma, en la que se propusieron trabajar sobre una simbólica de la espiritualidad del hombre a través del uso de radiografías trabajadas digitalmente y del empleo de símbolos (muy conocidos) como la rosa o el pez, para Orlando, por ejemplo, su proyecto era "reflejar el mundo interior del ser humano, lo más oscuro del ser, pues vivimos bajo el signo de la decadencia de la espiritualidad", a la vez que en otra de las piezas, en la imagen del pez como piraña muestra "la acción incontrolable del destino y los cambios bruscos de la vida".
La pieza de Joel Langaney parece partir de coincidencias semejantes, y propone una recomposición de estructuras óseas (también radiografiadas) con la inserción de clavos, espinas o agujas que pudieran leerse cual alusión a las inevitables padeceres en la existencia, una obra realizada ciertamente con impecable técnica y elegancia. Finalmente Claudio Sotolongo fue merecedor del Tercer Premio con una apropiación del mito de Adán y Eva, demarcados en la forma de una tabla de surf, y trabajados a partir de citas contemporáneas a la moda y la cultura del comic.
Además de los premios se otorgaron dos menciones especiales,
una a Onel Hernández Corral con una abstracción titulada El pobre
Jackson Pollock nunca llegó a ver el Paint, cual cita a obras del norteamericano
que bautizó el action painting, y otra a Katia Hernández y Enrique
Smith por variaciones del anuncio de Absolut Vodka pero cual ejercicios de diseño
creativos con la cita de ese anuncio que titularon Si usted no logra ver con
claridad este anuncio debe ver a su doctor.
La selección de jurado, en esta ocasión integrado por un artista
premiado en el certamen anterior (Ángel Alonso), por un miembro del Comité
Organizador y webmaster (Abel Casaus), una grabadora y pintora (Diana Balboa)
y un editor y realizador de videos (Manuel Iglesias y una especialista (Chaliang
Merino) abarcó, claro está, mucho más que las obras premiadas
y conformó una muestra que se expone en la Sala Majadahonda de la institución,
un conjunto que permite apreciar proyectos interesantes, junto a otros mucho
más vinculados al quehacer sobre temas, géneros y tendencias ya
establecidos en la historia del arte.
Los premios en Obra audiovisual: Himnos urbanos de Carlos José García, (Primer Premio), Los siete pecados de la capital de Fernando Pendás (Segundo Premio) y Teoría-práctica de Duvier del Dago (Tercer Premio) además de una mención a Maikel L. Pimentel por Resaca mística nos hablan más que de muy nuevos temas, de intentos logrados en calidad y sobre todo del cultivo de la expresión de video arte a partir de proyectos conceptuales coherentes con las intenciones de los creadores.
La proyección de seis programas de videos, una muestra on line, una Muestra Retrospectiva de los Salones Internacionales anteriores en el Centro de Prensa Internacional, la exposición Compartiendo sueños (10 diseñadores cubanos y norteamericanos), además de la realización de un coloquio teórico, conforman un amplio y selecto programa, cuyo valor máximo se halla en incentivar un nuevo arte cuyas búsquedas estéticas pueden llegar a aquellos que tienen acceso a computadora y la red.
Ciertamente la trascendencia de un evento como este de arte
digital, en las peculiares condiciones de resistencia económica y sociopolítica
de Cuba, pienso no reside tanto en la calidad específica de las obras
premiadas o hasta concursantes (algo que pudiera ser tomado como primer orden
luego de una trayectoria histórica más extensa), sino en la posibilidad
de incitar al cultivo de un arte indisolublemente vinculado a las características
de la época contemporánea, creaciones capaces de permitir nuevas
formas de interrelación arte-vida, así como otras formas de experimentar
la creación por parte tanto de creadores como de receptores, y cuyos
lenguajes permitan la más amplia y diversa comunicación con todos
aquellos que puedan acceder a su disfrute.
03 de
julio, 2004
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Sin duda este encuentro teórico posibilita a los participantes cubanos establecer el ansiado puente que permite llegar a otras orillas del quehacer en esta producción artística, así como contactar con especialistas, curadores y artistas que se hallan inmersos en la realización de obras, proyectos e incluso en la dirección de eventos similares de participación internacional.
El panorama abarcó tres temas fundamentales: "Hecho en Cuba: exploraciones en torno al universo digital", "Arte digital: nuevas rutas, nuevos desafíos", "El soporte institucional: sobre estrategias y proyectos culturales", sin dejar de integrar espacios como "El artista y la palabra", donde los creadores expusieron tanto sus proyectos oralmente como sus obras.
Luisa Marisy de la Fundación Ludwig de Cuba, una de las especialistas que más ha estudiado el desarrollo del videoarte en Cuba, dirigió un panel inicial que abrió las sesiones teóricas, integrado por pioneros de esa expresión: Enrique Álvarez, Raúl Cordero, Pavel Giroud y Alexandre Arrechea. Hoy, subrayó, se han agregado a esa inicial lista de cultivadores, artistas de alta valía como Juan Carlos Alom, Lázaro Saavedra, Sandra Ramos, José Ángel Toirac entre otros. Lo importante, enfatizó, no es la terminología técnica, sino las capacidades y el talento para crear mediante estas nuevas herramientas para la producción artística, tan novedosas como lo fueron en su momento histórico la fotografía y el cine. Y también subrayó como positivo para ella el hecho de que se evidencia en algunos artistas un carácter de reflexión acerca de los propios medios.
Paralelamente esas afirmaciones de la especialista conducen a otras interrogantes: ¿constituyen las referencias a los instrumentos o la tecnología un objeto de discurso abierto a la comunicación o más bien estrechan el campo del diálogo con el espectador a un vocabulario restringido de términos y cierran el círculo sobre su propio destino?
Como otros asuntos de interés, preguntas como estas pudieran ser tomadas en cuenta para posteriores debates en otros eventos.
Algunos ponentes fueron jóvenes profesores e historiadores del arte ansiosos de exponer puntos de vista críticos, desde enfoques que privilegian el gesto de desafío a convenciones establecidas en la norma tradicional (en cuanto a un evento de este tipo relacionado con las nuevas tecnologías). El problema estriba, claro está, en que un abordaje valorativo realizado cual reto debe, por tanto, también ser arriesgado en su examen y tan hondo en su análisis que permita sostener cuáles son los elementos débiles de esa oposición que el crítico desea expresar. Por ende, él debe irse más allá de clasificaciones ya conocidas como "surrealismo trasnochado", "estética frikkie a lo Marilyn Mason" y del cuestionamiento de conceptos como "salón" (término que predominó en el siglo XIX) y de "artista digital", pues entonces la crítica queda solo en una enumeración de "etiquetas" lo que, ciertamente, no implica una dialéctica enriquecedora a partir de las contradicciones, ni siquiera una explicitación mínima de estas como para poder detectar los saldos positivos, más allá de la intención por epatar con términos y lances provocadores.
Por otra parte, debe reconocerse el hecho cierto del entusiasmo de una crítica que ya no se conforma con ser promocional o únicamente selectiva (en su afirmación) e implica un aire que puede hacer circular nociones que demandan, eso sí, un examen más incisivo para establecer ese debate claramente provocador que (profesor y artistas) propusieron titular "Bulldozers". También Jackeline Venet aprecia un estancamiento en el video clip cubano (y exceptúa los casos de Pavel Giroud, Lester Hamlet y Leandro Pérez), ello no halló una fundamentación explícita en su ponencia, pero en ese sentido la intervención de Luisa Marisy contribuyó a orientar el debate, al precisar algunos aspectos esenciales como el de que "la historia de esta manifestación aún no existe y es prematuro aventurar la ruta que esta tomará", dadas las características del marketing del video clip, las peculiaridades de una industria del disco en la Isla, la ausencia de un mercado nacional, y exceptuó el trabajo de algunos artistas y de animación en estos videos promocionales.
Los brasileños Paula Perissinotto y Ricardo Barreto, organizadores del Festival Internacional de Lenguajes Electrónicos (FILE), aportaron informaciones sumamente provechosas al exponer las características de un evento que se ha convertido en uno de los emblemáticos en este campo y que coopera con instituciones como Ars Electrónica y ZKM. Además de que aspira a convertirse en un centro internacional de conexión y concentración de acontecimientos digitales y tecnológicos. También fue el primero en mostrar cine interactivo y se halla organizando un archivo internacional sobre manifestaciones culturales digitales, multimedias e interactivas. Paula leyó, en la segunda sesión del coloquio, lo que considera un informe sobre sus viajes a Europa para apreciar el uso de las nuevas tecnologías y el arte. Visitó, en pos de obras interactivas, primero Dokumenta de Kassel en el 2002 y se sorprendió de ver que el 80% eran obras de video arte, lo cual habla mucho respecto al empleo de esos medios en relación con las manifestaciones tradicionales del arte.
Finalmente el evento permitió, sobre todo, una proximidad
(no solo a través de la red con aquellos que no pudieron estar entre
nosotros), sino humana, cercana y cálida entre participantes de diversos
sitios del mundo, entre ellos los del proyecto Compartiendo sueños (exposición
que se inauguró en el Centro Cultural Cinematográfico ICAIC),
muestra que pudiese quedar escrita como el primer contacto artístico
entre diseñadores cubanos y estadounidenses. Intercambios todos más
que necesarios, imprescindibles, que nos abren a recientes expectativas en torno
a la producción actual de arte digital.
1 de
Julio, 2004
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Difieren, sin embargo, en que uno, Orlando, estudia el cuarto año de Diseño Industrial. Mientras el otro, Eduardo, cursa también el cuarto año pero en el Instituto Superior de Lenguas Extranjeras, donde estudia la especialidad de inglés. No obstante, ambos vuelven a coincidir en el nivel de creatividad, que evidentemente es lo suficientemente alto como para convertirse en los laureados del VI Salón de Arte Digital, cuya realización tiene lugar por estos días de junio en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, en nuestra capital.
A propósito de este premio y, en efecto, agasajos por una cantidad considerable de amigos que por supuesto no llegaban a dos millones por razones de espacio del Centro Pablo, conversamos para La Jiribilla con los “gemelos”, como se les conoce a Orlando y Eduardo.
Visiblemente
emocionados y muy alegres explicaron que con su obra “Fracturas del Alma”
“quisimos reflejar el interior del ser humano, haciendo alusión
a la ausencia de sentimientos puros, a la falta de valores, a la mezquindad
que prevalece en algunas personas. De este modo las personas pueden reaccionar,
pueden darse cuenta del valor de una mente positiva, de una actitud correcta
ante la vida”.
Según opinión de algunos asistentes a la inauguración del
Salón, “esta obra tiene algo de pesimista”. Pero los jóvenes
creadores opinan que por el contrario “es algo contundente para que las
personas reaccionen y reflexionen acerca de su forma de pensar y de actuar”.
Es muy probable que estas opiniones adversas estén fundamentadas en el hecho de que “Fracturas del Alma” es “un reflejo fidedigno de la realidad cotidiana, de lo que se respira en el mundo de los tiempos actuales. Hemos representado a ese mundo tal cual, sin adornos ni tapujos”.
Orlando y Eduardo presentaron al Salón de Arte Digital cuatro obras, dos de ellas en forma de proyecto. “Hemos trabajado arduamente, compartiendo la realización de esta obra con nuestras tareas diarias”.
Haciendo un poco de historia refieren que el pasado año, en la V edición del Salón de Arte Digital, Orlando ocupó el segundo lugar en las premiaciones. “Este premio fue como una especie de impulso. Mi hermano puso la idea para “Fracturas del Alma”. Yo, mis conocimientos y mis experiencias, y los dos pusimos manos a la obra, pocos días después de aquella premiación”.
Por otro lado, Chaliang Merino, miembro del jurado que trabajó en la selección de las obras, asegura que en esta VI edición se observa mayor calidad en las obras presentadas. Pero “pienso que el Arte Digital está todavía en su etapa primaria, de experimentación. Todavía no ha madurado”.
La también especialista del Centro Wifredo Lam igualmente opina que aún hay mucha tentación con respecto al Arte Digital. “Los artistas se sienten como deslumbrados con el medio. Tendrán que pasar unos cuantos Salones más para que este arte alcance solidez”. Finalmente consideró que el Arte Digital “necesita mayor apoyo y cobertura institucional”.
De cualquier manera el Arte Digital en Cuba viene dando ya, desde hace algunos años, sus primeros pasos, que por demás son firmes. Así ha quedado demostrado en este VI Salón al que se presentaron más de cien obras. La mayoría de ellas con mucha calidad. Había, sin embargo, que escoger la más creativa, la mejor. Resultó ser la de Orlando y Eduardo García, quienes si bien recibieron las congratulaciones de sus dos millones de amigos, también se han hecho acreedores del reconocimiento de diez millones de cubanos más que ven en ellos y en otros jóvenes creadores la cantera que dará a nuestro país la posibilidad ¬al margen de las limitaciones que padecemos¬ de colocarse a la par del desarrollo tecnológico que prevalece en algunas partes del mundo.
Ahora,
al decir de los premiados, solo nos queda trabajar, continuar trabajando.
26 de
Junio, 2004
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En los tiempos que corren, en los que la ciencia y la técnica se apoderan de los espacios cotidianos de la vida, muchos especialistas y críticos aseguran que “las máquinas” limitarán, cada vez más, la capacidad de imaginación y creación de los hombres.
Cabría preguntarse entonces: ¿acaso el continuo y progresivo avance de las tecnologías no es producto de la creatividad e invención del hombre?, ¿no es acaso fruto de la imaginación de los seres humanos la constante búsqueda de nuevas formas y métodos de hacer?
Lo cierto es que la tecnología, mal que bien (o más bien que mal), llegó para quedarse y no son pocos los que han hecho de ella una indispensable herramienta de trabajo y hasta fuente de inspiración.
El VI Salón Internacional de Arte Digital, con sede en La Habana del 22 de junio al 27 de julio del presente año, es una auténtica prueba de cómo el arte, la ingeniosidad, la belleza y la tecnología pueden ir de la mano, conformando verdaderas obras de arte representativas de la cultura e identidad de sus países de procedencia, así como las inquietudes y estados psicológicos y emocionales de sus autores.
Como parte del programa de actividades del evento, el Centro de Prensa Internacional muestra una Exposición Retrospectiva Internacional que resume la evolución y desarrollo del Arte Digital a escala mundial, y la participación extranjera en este evento cubano, síntoma del alcance internacional de la Cultura cubana.
La muestra la integran más de una treintena de obras procedentes de 21 países, entre los que Argentina, Estados Unidos e Inglaterra figuran como los más representados. También se encuentran obras de Haití, Uruguay y México.
La diversidad es el concepto nuclear manejado en esta exposición, diversidad que no está dada exclusivamente por la nacionalidad y credo de los artistas expuestos, sino también por las diferentes formas de asumir la creación a partir de las nuevas tecnologías, los soportes digitales utilizados y los disímiles temas abordados.
Resulta interesante cómo, a pesar de ser una nueva forma de crear, uno de los temas más tratados en estas obras es la figura humana y la relación con su entorno, motivo recurrente en la mayoría de las expresiones de arte de la humanidad a través de los siglos.
Un ejemplo es la serie Haitian Portrais del haitiano Roberto Stephenson, primer conjunto de la muestra y que atrae la atención del espectador por la carga visual y expresiva de los rostros reflejados.
Re – Take of América de Vivian Sundaram, única artista de la India presente en la exposición, constituye una de las opciones más atrayentes. También aquí, el tema es la figura humana, pero recreado en interiores y a través de un muy bien logrado fotomontaje en blanco y negro.
La serie Todo tiempo futuro fue mejor, del uruguayo Daniel Argente retoma el tema de la robotización del hombre, trabajado a través de versiones de obras clásicas como La Pietat: mediante la mutilación de extremidades u otras partes del cuerpo y sustituidas por elementos mecánicos, el artista representa la idea del cada vez mayor dominio de la tecnología sobre el hombre y la pérdida de la sensibilidad humana. Paradójicamente, esta es la misma idea que defienden aquellos que no asimilan que la tecnología también puede producir arte.
La
exposición Retrospectiva Internacional corrobora la idea de que el desarrollo
de la tecnología no implica necesariamente la pérdida de la sensibilidad
y creatividad humanas, mucho menos limita la imaginación. El arte digital
no es una moda, es, sencillamente, otra forma de hacer. Una nueva forma, es
cierto, pero también lo fueron en su momento la escultura, el teatro
y el cine, y nadie duda de la originalidad artística de estas expresiones.
Démonos, pues, la oportunidad de disfrutar el producto de la alianza
tecnología-arte.
26 de
Junio, 2004
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por: Estrella Díaz
"Este es nuestro primer esfuerzo de colaboración y aspiro a que en un futuro cercano podamos continuar los contactos y los intercambios", afirmó Toni O'Bryan, codirectora del Centro de Diseños Culturales Cruzados, organización que es parte del American Institute of Graphic Design (Instituto Norteamericano de Diseño Gráfico), AIGA, al dejar inaugurada aquí, en La Habana la exposición Sharing Dreams / Compartiendo sueños.
La muestra, que es parte del VI Salón Internacional de Arte Digital iniciado el lunes último en La Habana y que mantendrá abierta sus puertas hasta mediados de julio, es auspiciada por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y constituye un hermoso proyecto de colaboración entre cinco diseñadores gráficos norteamericanos e igual número de cubanos.
O'Bryan expresó además su gratitud y agradecimiento por haber tenido la oportunidad de trabajar con personas tan apasionadas: "A partir de Sharing Dreams he aprendido mucho y me complace constatar que tengo nuevos amigos que, al igual que yo, están fascinados con el trabajo en conjunto. Es un gran logro realizar esta labor en un período tan breve y pienso que aunque ha sido poco el tiempo siento que en ellos tengo una gran familia".
En la inauguración de la muestra, que puede verse en el Centro Cultural Cinematográfico del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, ICAIC, el poeta y cineasta Víctor Casaus, director del Centro Pablo, afirmó que la exposición "no puede tener mejor título" y reveló que fue construida a través del correo electrónico en apenas un mes y eso —dijo— "nos alegra mucho porque habla a favor de cómo las nuevas tecnologías pueden servir para que nos conozcamos mejor".
Igualmente Casaus agradeció al ICAIC esta nueva colaboración y reiteró que esa institución ofreció su galería y su sala para la muestra de video. También —dijo— el ICAIC realizó la impresión del cartel de VI Salón que fue realizado por el artista Angel Alonso, ganador del Primer Premio en la pasada edición en la Categoría de audiovisual. "Esa obra ha sido impresa con la misma tecnología con que se hacían los ya viejos e históricos carteles del ICAIC y es, de alguna manera, una especie de homenaje a las antañas formas de reproducción".
Héctor Villaverde diseñador del Centro Pablo, quien junto al director de la institución, Víctor Casaus, realizó la coordinación de la exposición se refirió al gran amor que se puso de ambos lados para que este proyecto se materializara. Recordó, además, que esta exposición ya está en el sitio www.artedigital6.cubasi.cu y próximamente se podrá acceder a ella a través del sitio de AIGA.
Al referirse a las relaciones entre especialistas de ambos países recordó que desde hace muchos años la amistad entre diseñadores cubanos y norteamericanos "es algo vivo que han sentido y sido testigos sucesivas generaciones".
La exposición Sharing Dreams incluye trabajos realizados por los diseñadores estadounidenses Toni O'Bryan, Audrey Bennett, Kristin Rogers, Oscar Fernández, Andrea Dezso, María Rogal y los cubanos Héctor Villaverde, José Gómez Fresquet (Fremez), Eduardo Moltó, Pedro Abreu, y Fabián Muñoz.
Además de Toni O'Bryan, viajaron a Cuba acompañando la muestra las también artistas Andrea Dezso y María Rogal quienes afirmaron sentirse muy satisfechas de éste su primer viaje a la Isla.
Dezso, profesora de la Facultad de Diseño de la Universidad de Nueva York señaló que "la experiencia de visitar La Habana ha sido maravillosa" y que le ha dado "la oportunidad de conocer a personas talentosas y palpar la hospitalidad que caracteriza a los cubanos".
Por su parte María Rogal, con un español algo deficiente pero entendible perfectamente, conversó en exclusiva para La Jiribilla instantes después de inaugurar Sharing Dreams, diálogo en el que reiteró su interés por mantener este intercambio.
"Entre mi país y Cuba no existen relaciones, pero creo que a través del arte y apoyados en Internet podemos luchar de conjunto para romper algunas barreras y cambiar ciertas ideas. Esta muestra es un buen comienzo, puntualizó.
Sharing Dreams no es mi iniciativa, nace del intercambio entre Toni, Víctor y Villaverde. Soy parte de un grupo nacional de diseño que trabaja con temas que, de alguna manera, pueden considerarse como 'fuera de fronteras'. Este grupo tiene interés en reflexionar sobre asuntos relacionados con la globalización, promover intercambios entre diseñadores para conocernos mejor y de esta forma comunicarnos con el resto del mundo.
Ese es, justamente, el centro de Sharing Dreams. Tenemos muchas barreras entre los Estados Unidos y Cuba, por eso queremos saber y conocer más sobre la gente de Cuba, de su país y de cómo sienten.
Cuando pienso en la categoría sueños, me remito a la idea del llamado 'sueño americano', que es como una filosofía que apareció allá por la década de los cincuenta y que tenía que ver con la forma de cambiar nuestras vidas y de cómo trabajar y educarnos para crecer como nación. Ahora mi país está completamente colocado en la idea del consumismo, las personas sólo piensan en tener una casa, un carro, pero yo pregunto ¿qué quiere el alma?, ¿qué le hace falta al corazón para vivir mejor?, ¿qué entendemos como existencia feliz y plena?. Esas, creo, son interrogantes más universales".
Algo sobre AIGA
"Este Instituto nace en los cincuenta y se fortalece en los setenta porque
en Estados Unidos
—como en Cuba y el resto del mundo— el campo del diseño gráfico
es algo nuevo que surge como realidad en la segunda mitad del siglo XX. AIGA
viene siendo la voz de los diseñadores gráficos de Estados Unidos
frente al público, a los clientes y también ante el gobierno”.
¿Primera visita a Cuba?
“Sí. Enseño diseño gráfico en la Universidad
de la Florida y tenemos una licencia para viajar y quisiera venir otra vez.
Cuba es un país muy lindo, aquí las gentes son amables y educadas.
Los cubanos son inteligentes e interesantes. Creo que ustedes tienen mejor sentido
de ubicación que otros pueblos, como por ejemplo, el norteamericano…
los cubanos tienen más información sobre Estados Unidos que lo
que poseemos nosotros sobre ustedes. Eso es una realidad.
En este momento mi país tiene problemas con el mundo, está todo
lo que ha provocado y generado la guerra contra Irak… Cuba, geográficamente,
queda muy cerca de nosotros, sin embargo está fuera de la mente de gran
parte de la gente de mi país. Es lamentable".
Diseño cubano ¿algún comentario?
“Tengo la impresión que el diseño en Cuba está ubicado
en un nivel muy alto, además, tiene una gran historia detrás y
eso es importante. He visto, por ejemplo, el recorrido del cartel cinematográfico,
que es impresionante.
Tengo preguntas para las gentes… me parece que en el mundo necesitamos
tener mejores ideas y muchos más intercambios para avanzar en el área
de diseño y del arte en general.
En muchos lugares son ingenieros, diseñadores, artistas
de la plástica, sonidistas los que trabajan con el mundo digital y creo
que aún no hemos llegado a un punto de comunión porque éste
es un tipo de trabajo muy complicado. Hay que cambiar nuestras mentes y en vez
de pensar en pequeño, tenemos que plantearnos cosas en grande y complicadas.
El mundo de la comunicación está cambiando las expectativas del
consumidor y, a su vez, éste también se está transformando.
Considero que la comunicación y el intercambio en esta especialidad es
lo esencial, la clave”.
¿En cuanto a nivel, cree que el arte digital cubano puede dialogar con el de Estados Unidos, por ejemplo?
“Necesitamos apoyarnos mutuamente. Creo que tenemos mucho
que avanzar en ambos sentidos, hay que empujar ideas nuevas. En mi país
es lo mismo, se da fenómeno similar.
A veces creemos que porque estamos trabajando con una computadora el resultado
es arte digital. Para mí es mucho más, es cuando se logra una
mezcla de conceptos y sensaciones sin que se le vean las costuras y el resultado
tiene que ser algo muy integrado.
¿Centro Pablo?
“Una institución con ideas jóvenes y novedosas. Me da la
impresión que el Centro cree en el diálogo y que éste intercambio
puede darse en todos los sentidos. El Centro propicia la confrontación
y ese flujo de ideas a lo interno, siento que luego se expande".
¿Cuándo será su segunda visita?
“Muy pronto… ojalá. Sería maravilloso”.
<Arriba>
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Por Carina Pino Santos
La exposición «Compartiendo sueños» de diez diseñadores, cinco cubanos y cinco norteamericanos —que en la tarde del miércoles 23 fue inaugurada en el Centro Cultural Cinematográfico del ICAIC como parte del programa del VI Salón de Arte Digital—, es el inusitado puente tendido entre la Isla del Caribe y los Estados Unidos, gracias a la coordinación de Víctor Casaus, director del Centro Pablo de la Torriente Brau, y de Tony O'Bryan del Instituto Americano de Artes Gráficas AIGA en el país del norte.
Se trata sin duda de todo un suceso en la relación entre creadores cubanos y estadounidenses, y ha sido la expresión gráfica en su concepto más creativo lo que ha motivado este primer encuentro.
A diferencia de lo que pudiera inferirse de modo más convencional de acuerdo a los presupuestos y fines más utilitarios del trabajo gráfico, la convocatoria ha reunido muy distintas ópticas y producido un registro amplio e indistinto de morfologías e ideas que sin embargo suscitan interesantes interrelaciones estéticas y conceptuales, ello se debe a que se han reunido a diez diseñadores de profesión que no obstante a su muy diversa formación, origen, motivaciones y modos de asumir el título de la muestra, se unieron bajo el quehacer común de cultivar un concepto de diseño creativo y la convocatoria de un tema generoso desde el punto de vista de sus posibilidades plásticas y comunicativas.
Así en las obras se aprecian las más diversas referencias biográficas, sicológicas, sociopolíticas, existenciales, artísticas, o derivan en sugerentes vías de reflexión sobre la reciente historia de los nuevos medios y su incidencia en el ser humano. Estas visiones tienen su apoyatura conceptual mediante un texto (que se ubica a manera de ficha al lado de la obra) donde cada artista examina la motivación que le llevó a este inédito llamado a soñar de manera simultánea. Aspecto que merece ser resaltado en la curaduría, pues en la mayoría de los casos, el discurso en sí mismo se convierte en una continuación de la obra o en otra versión creativa más de ésta.
Es el caso del cubano Fabián Muñoz, quien con una encantadora ingenuidad, que mucho recuerda al grande del diseño gráfico cubano Eduardo Muñoz Bachs, nos refiere una breve historia fantástica, en la que lo surreal y la historia del arte se fusionan gracias a una ingeniosa eficacia expresiva, y no pudiera por cierto, separarse su Big Dreams del poema que le sirve de acompañamiento textual, donde narra las peripecias sobre un muy peculiar protagonista, ese ojo paseante del pintor, insomne y travieso, el de Rivera, Van Gogh y hasta del contrahecho Tolousse Lautrec que remonta un pequeño y retorcido golfo de cognac. Andrea Dezso (Estados Unidos) por su parte incursiona, asimismo, por esa misma línea expresiva que muchos pudieran relacionar con lo mejor de la ilustración infantil, para ella la motivación se halla en un pasaje de su adolescencia en la Rumania de los años de la guerra fría.
También como autorreferencia biográfica, pero con una significación de mayor densidad dramática se halla el diseño de Oscar Fernández, para quien el acto mismo de soñar se halla imbricado de forma indisoluble a los traumas producidos por la aculturación y por las remembranzas familiares que conforman su identidad cubanoamericana, la lejanía de la tierra natal ha sido quebrada finalmente, parece decirnos el diseñador, gracias a este intercambio
Para el cubano Eduardo Moltó, por ejemplo, soñar pudiera ser sinónimo de la creación en sí, su obra DreamSueños pareciera apropiarse de escenas de Minority Report, de Steven Spielberg, pero en su pieza los sueños parecen querer vencer las intenciones de separación entre los individuos de diferentes países más que existir cual cautivante motivo de ciencia ficción.
Una metáfora de la distancia entre ambos países es la de Kristin Rogers (Estados Unidos), quien enfatiza en la cercanía geográfica y la necesidad de vínculos y lo establece mediante una alegoría ecológica.
Audrey Bennet aporta el único abordaje desde el punto de vista racial: « Es mi sueño (mi esperanza) —nos dice— ver el desarrollo de una estética negra en el diseño gráfico estadounidense, que fije precedentes para el desarrollo de una estética específicamente cultural en el mundo», en su cartel esta diseñadora logra la síntesis y comunicación eficiente de un discurso filosófico y social.
Pedro Juan Abreu desde La Habana se cuestiona la incomunicación no obstante que la necesaria Nueva Tecnología facilita la cercanía entre los hombres , y lo refiere en su obra como un collage variadísimo de los más diversos códigos y signos de la comunicación digital y mediática, y con un cuidadoso manejo cromático.
Cubanos y estadounidenses
han burlado, una vez más, el cerco, ese que asedia a la Isla desde hace
45 años. «Compartiendo sueños», un proyecto de participación
de diseñadores gráficos de ambos países ha sido, gracias
a este VI Salón de Arte Digital, el inesperado reto y el original ámbito
para lograrlo, y de paso, en esta aventura de develar sus propios imaginarios,
trascender las fronteras de las manifestaciones visuales, borrar los márgenes
entre diseño y arte, eficaz mensaje y reflexión estética,
han develado y descubierto por sí mismos un único, poderoso y
común sueño: el de la comunicación humana.
25
de Junio, 2004
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Centro Pablo: gran archivo de corazones
Luego de tres días de intensos debates concluyó el Coloquio Internacional de Arte Digital, foro que reunió en La Habana a creadores de una docena de países y que es auspiciado anualmente por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau con la colaboración de otras instituciones de la cultura cubana.
Aunque el Coloquio cerró sus puertas este jueves, el VI Salón Internacional de Arte Digital se mantendrá abierto en la capital cubana hasta mediados de julio, lo cual constituye una excelente opción para ponerse en contacto con esta novedosa forma de hacer arte y, además, tener la posibilidad de acercamientos de primera mano al quehacer de los creadores de la Isla y de otras latitudes.
El último día del Coloquio estuvo dedicado a analizar el tema El soporte institucional: sobre estrategias y proyectos culturales y fueron presentadas ponencias como la de Pablo Ramos denominada Cuando Mickey dejó de ser el “mouse” preferido.
Alicia Gutiérrez y Ricardo Garcés, artistas digitales que, en coordinación con el Centro Pablo, impulsan desde hace tres años el proyecto ADI, Arte Digital Infantil, presentaron una ponencia en la que se abordó esta experiencia y, sobre todo, puso de manifiesto la necesidad de que los niños comenzaran a relacionarse desde edades tempranas con el lenguaje digital en función de un objetivo estético y artístico.
De Venezuela vino al Coloquio Iván Hernández quien planteo la disyuntiva De las escuelas de arte al Centro de Investigación para la creación artística digital y los brasileños Paula Perissinotto y Ricardo Barreto realizaron la presentación del Festival Internacional de Lenguajes Electrónicas, FILE, proyecto al que, en lo adelante, se sumarán los creadores cubanos, según informaron a esta reportera.
Por su parte Gilda Betancourt explicó varios programas de la UNESCO relacionados con el desarrollo del Arte Digital y se refirió a los lazos de colaboración que unen a esa organización internacional con el Centro Pablo, institución que calificó de “pionera de la manifestación" en la Isla.
El Coloquio culminó con la presentación de Compartiendo sueños (Sharing dreams), proyecto colaborativo entre diez diseñadores gráficos de Cuba y Estados Unidos y que se materializó con una exposición inaugurada recientemente y que podrá verse hasta mediados de julio venidero en las paredes del Centro Cultural Cinematográfico del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, ICAIC.
De los artistas norteamericanos involucrados en Compartiendo sueños: Oscar Fernández, Kristin Rogers, Audrey Bennet, Toni O’Bryan, Andres Dezso y María Rogal, asistieron al Coloquio las tres últimas mencionadas y de conjunto coincidieron en asegurar que “ésta primera experiencia de visitar Cuba ha sido sumamente alentadora”.
Por la parte cubana participaron en el panel el director del Centro Pablo, Víctor Casaus y el diseñador Héctor Villaverde, ambos coordinadores del proyecto, y los también artistas Pedro Juan Abreu, José Gómez Fresquet (Frémez), Fabián Muñoz Díaz y Eduardo Moltó para quienes fue “un privilegio este intercambio profesional y humano".
El Coloquio, que no tuvo un cierre oficial como suele ocurrir en este tipo de foro, puso punto final con reflexiones que de manera espontánea quisieron hacer algunos de los participantes. De entre las muchas intervenciones, escogimos las palabras de la especialista Luisa Marisy que, en algún sentido, resumen el sentir de los delegados al VI Coloquio Internacional de Arte Digital, evento cuya VII edición se realizará en junio del 2005, según se anunció.
“Mi intervención se refiere, justamente, al hecho de compartir sueños; uno de los sueños del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau fue cuando hace ya seis años se le ocurrió la idea de realizar estos Salones de arte digital.
Otro de los sueños fue la aspiración de sumar a muchos creadores que provienen de diferentes medios de las artes visuales y esa confluencia de artistas, diseñadores, arquitectos, pintores y de todos aquellos que deseaban acceder también se materializó: sumar fue otro sueño.
Otro
de los sueños, también ya cumplidos, es que el Centro Pablo cuenta
con cinco sitios en la web y un archivo de obras realizadas digitalmente y en
video. Pero, sobre todo, lo más importante es el gran archivo de corazones,
de calidades humanas y de gentes que han ido llegando poco a poco a este proyecto;
cada vez somos más los que deseamos ayudar, colaborar y que este proyecto
resulte y crezca de la mejor manera posible. Son, somos, en definitiva, personas
que hemos ido confiando en que esos sueños del Centro Pablo pueden ser
posibles y compartidos".
24 de junio de 2004
<Arriba>
Un buen comienzo
por: Estrella Díaz
"Este es nuestro primer esfuerzo de colaboración y aspiro a que en un futuro cercano podamos continuar los contactos y los intercambios", afirmó Toni O'Bryan, codirectora del Centro de Diseños Culturales Cruzados, organización que es parte del American Institute of Graphic Design (Instituto Norteamericano de Diseño Gráfico), AIGA, al dejar inaugurada aquí, en La Habana la exposición Sharing Dreams / Compartiendo sueños).
La muestra, que es parte del VI Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital que desde inicios de esta semana se desarrolla en La Habana auspiciado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, constituye un hermoso proyecto de colaboración entre cinco diseñadores gráficos norteamericanos e igual número de cubanos.
O'Bryan expresó además su gratitud y agradecimiento por haber tenido la oportunidad de trabajar con personas tan apasionadas: "A partir de Sharing Dreams he aprendido mucho y me complace constatar que tengo nuevos amigos que, al igual que yo, están muy fascinados con el trabajo en conjunto. Es un gran logro realizar esta labor en un período tan breve y pienso que aunque ha sido poco el tiempo siento que en ellos tengo una gran familia".
En la inauguración de la muestra, que puede verse en el Centro Cultural Cinematográfico del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, ICAIC, el poeta y cineasta Víctor Casaus, director del Centro Pablo, afirmó que la exposición "no puede tener mejor título" y reveló que fue construida a través del correo electrónico en apenas un mes y eso —dijo— "nos alegra mucho porque habla a favor de cómo las nuevas tecnologías pueden servir para que nos conozcamos mejor".
Igualmente Casaus agradeció al ICAIC esta nueva colaboración y reiteró que esa institución ofreció su galería y su sala para la muestra de video. También —dijo— el ICAIC realizó la impresión del cartel de VI Salón que fue realizado por el artista Angel Alonso, ganador del Primer Premio en la pasada edición en la Categoría de audiovisual. "Esa obra ha sido impresa con la misma tecnología con que se hacían los ya viejos e históricos carteles del ICAIC y es, de alguna manera, una especie de homenaje a las antañas formas de reproducción".
La exposición Sharing Dreams incluye trabajos realizados por los diseñadores estadounidenses Toni O'Bryan, Audrey Bennett, Kristin Rogers, Oscar Fernández, Andrea Dezso, María Rogal y los cubanos Héctor Villaverde, José Gómez Fresquet (Fremez), Eduardo Moltó, Pedro Abreu, y Fabián Muñoz.
Además de Toni O'Bryan, viajaron a Cuba acompañando la muestra las también artistas Andrea Dezso y María Rogal quienes afirmaron sentirse muy satisfechas de éste su primer viaje a la Isla.
Dezso, profesora de la Facultad de Diseño de la Universidad de Nueva York señaló que "la experiencia de visitar La Habana ha sido maravillosa" y que le ha dado "la oportunidad de conocer a personas talentosas y palpar la hospitalidad que caracteriza a los cubanos".
Por su parte María Rogal reiteró su interés por mantener este intercambio. "Entre mi país y Cuba no existen relaciones, pero creo que a través del arte y apoyados en Internet podemos luchar de conjunto para romper las barreras y cambiar algunas ideas. Esta muestra es un buen comienzo", puntualizó.
Héctor Villaverde diseñador del Centro Pablo, quien junto al director de la institución, Víctor Casaus, realizó la coordinación de la exposición se refirió al gran amor que se puso de ambos lados para que este proyecto se materializara. Recordó, además, que esta exposición ya está en el sitio www.artedigital6.cubasi.cu y próximamente se podrá acceder a ella a través del sitio de AIGA.
Al referirse a las relaciones entre especialistas de ambos países
recordó que desde hace muchos años la amistad entre diseñadores
cubanos y norteamericanos "es algo vivo que han sentido y sido testigos
sucesivas generaciones".
24 de junio de 2004
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Coloquio
Internacional de Arte Digital: un pasito más
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Con una ponencia de la joven especialista cubana Mabel Llevat titulada Arte digtal: nuevas esferas de circulación y desafíos del mercado se inició este miércoles el segundo día de trabajo del VI Coloquio Internacional de Arte Digital, evento a concluir el jueves en la tarde.
Insistió que lo importante no es preguntarse qué tipo de rostro puede tener el arte digital porque esa interrogante —dijo— muchos se la plantean. “Lo interesante es ver cómo el arte digital es multidisciplinario y ello provoca que en ocasiones exista un fuerte impacto del diseño, es decir, la factura tiene una solución visual que denota una obra con marcado acento de la gráfica”.
Paula Perissinotto dialogó en torno a un Viaje a través de los nuevos medios y volvió a insistir en la importancia de establecer relaciones con el mundo editorial, tópico que, sugirió, debe ser incluido en las discusiones del venidero Salón a efectuarse en junio del 2005. Igualmente recordó que uno de los aspectos positivos es que la tecnología es algo nuevo para todos y esa realidad conlleva a que "podamos expandirnos juntos".
Por su parte la diseñadora mexicana Olivia Vidal reiteró en su intervención la convicción de que "el arte es la mejor manera de oponerse a la globalización" y reconoció que "aunque Internet no es un medio de acceso masivo puede constituir una excelente arma". Insistió en que "la Red tiene y puede llegar a ser un lugar digno de visitarse". También su coterráneo Jorge Vázquez presentó un estudio titulado La mística Oaxaqueña a través de la gráfica digital: pérdidas y encuentro culturales.
En la sesión participaron además la italiana Anna Candelle, los cubanos Carlos Valmaña (Bacterias en el arte), Juan Bocalandro (Animación 3D, sus posibilidades), el chileno Jorge Hernández (Explorando el género de la revista electrónica) y el peruano Roque Requena (Arte digital: poderosa arma en la propaganda de los procesos revolucionarios).
El poeta y cineasta Victor Casaus, director del Centro Pablo, manifestó que sentía que muchos de los objetivos del Coloquio habían sido cumplidos y que quería agradecer muy especialmente la presentación de Paula Perissinotto. "Ella nos ha llevado en su viaje y nosotros queremos que el Salón y el Coloquio sean un recorrido alrededor de nuestras experiencias compartidas".
"Sumamos una docena de países en este pequeño espacio y considero que es un pasito más en un camino para que el Salón se convierta en punto de encuentro nuestro y de otros que, como nosotros, están viendo estos medios con una visión humanista. En medio de la gran locura en que está sumido el mundo contemporáneo, estamos seguros de que las nuevas tecnologías pueden servir para los más hermosos propósitos. No quisiéramos que esta frase se convirtiera en cliché, pero creemos firmemente que un mundo mejor es posible”.
Para
la tercera y última sesión del Coloquio se ha anunciado el tema
relacionado con el Soporte institucional: sobre estrategias y proyectos culturales
y según el programa intervendrán delegados de Cuba, Venezuela,
Perú, Brasil y Estados Unidos.
23 de junio de 2004
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