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ACTA DE PREMIACIÓN DEL IV SALÓN DE ARTE DIGITAL
El
jurado del IV Salón de Arte Digital, convocado por el Centro Cultural
Pablo de la Torriente Brau, considera que la muestra enviada por los artistas
en la categoría de Obras Impresa explora con notable calidad las
posibilidades del medio expresivo y sus relaciones con otras artes de
la imagen, en una operatoria de apropiación muy recurrente en el
arte cubano contemporáneo.
Las obras en general eluden las evidencias demasiado obvias de las posibilidades
tecnológicas de los equipos e instrumentos utilizados y buscan
un acercamiento mayor con la realidad en la que viven los artistas.
Los premios escogidos fueron por decisión unánime así
como las menciones. Estas obras resultan significativas respecto al grupo
de obras seleccionadas para ser exhibidas dentro del Salón pero
es importante señalar que numerosos artistas poseen dentro del
conjunto enviado una o más obras de calidad aunque fallan en el
momento de hacer su selección final para enviar al Salón.
El
Jurado del IV Salón de Arte Digital decidió los siguientes
premios y menciones en la categoría Obra Impresa:
Mención
a las obras presentadas por Pedro Luis Díaz Rodríguez
Mención
Especial
a las obras presentadas por Angel Alonso Blanco
Mención
Especial
a 2 obras presentadas por Guillermo Bello Arriaga
Tercer Premio, por sintetizar con una dosis de lirismo, intimidad
la belleza del cuerpo femenino en asociaciones poéticas con la
historia del arte y del diseño, al conjunto presentado por Víctor
Jesús García.
Segundo
Premio, por el ingenio empleado desde el punto de vista plástico
para privilegiar objetos de la vida cotidiana y dotarlos de notable expresividad
artística, a 3 obras de Yelián Rodríguez Benítez.
Primer Premio, por la imaginación y el virtuosismo creativo tanto
en lo referente al soporte, la estructura, como en la idea misma, en los
que combina con eficacia diversos aspectos de la cultura visual contemporánea,
a las 2 obras presentadas por Yoel Almaguer
En
la categoría Obra no Impresa el Jurado desea señalar
que se observa en las obras presentadas una mayor soltura, ingenio e imaginación
en los lenguajes, soportes, estructuras y en los discursos específicos
asumidos por los artistas, lo cual enriquece las posibilidades del Salón
y ofrece una imagen más plural y diversa de lo que se conoce como
arte digital.
El
Jurado decidió otorgar los siguientes premios y menciones:
Mención a PlayBeuys 2000-2006, refrescador de pantalla,
del artista Carlos José García
Mención
a las obras Give peace a chance y Mondrian, animación digital,
del artista Angel Alonso Blanco
Mención Especial
a la instalación Final, del artista Yanes Llanez
Premio
a la animación digital El Telón, por la claridad
en las ideas expuestas, su capacidad de síntesis y el modo de abordar
problemas fundamentales de la vida contemporánea , del artista
Orlando Galloso
Y
para dejar constancia de los fallos emitidos, firmamos la presente acta,
a 17 días del mes de junio del año 2002:
Héctor
Villaverde, José Omar Torres, Neson Herrera Ysla, Sarah
Teitler, Abel Milanés y Abel Casaus
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El IV Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital despertó
numerosas expectativas por la calidad y cantidad de las obras cubanas
presentadas a concurso y, también, por la variedad de técnicas
y miradas propuestas por los participantes extranjeros a un arte que sigue
apostando por la imaginación y la belleza:
Yoel
Almaguer, Primer Premio Salón de Arte Digital:
“Soy graduado de la Escuela de Artes Plásticas de Las Tunas
en el año 1989. En el 91-92 fue que conocí las computadoras.
Hasta ese momento hacía escultura, grabado y pintura. Las primeras
cosas que realicé fue la vinculación de la computación
con cosas que quería hacer, o sea, hacía cosas en la computadora
y después las manipulaba encima de la impresión; era una
ayuda como medio. Lo que me movía era la curiosidad por trabajar
en un soporte distinto y ver qué resultados me podía dar.
Era meramente experimental. Desde el punto de vista profesional me he
dedicado al diseño, eso me ha obligado a conocer esos medios y
poder utilizar las herramientas con más fuerza y crear obras directamente
en la computadora y ya hechas con el lenguaje de ellas.
Hace dos o tres años lo que hacía era abstracción
digital, es decir, lo que realizaba en la pintura convencional traté
de experimentarlo también. No veo distinción entre ambas
cosas. Para mí es tan noble trabajar sobre un lienzo como trabajar
en la computadora. No hay diferencia.
Hace más de un año que no trabajo con los medios convencionales.
Estos siempre me han atraído y los voy a seguir usando. Haré
Arte Digital y también pintaré, pero lo que tengo ahora
en la cabeza son obras digitales. Las que fueron premiadas en este Salón
forman parte de una gran serie. En los próximos tiempos continuaré
trabajando en esa serie hasta que note que he resuelto lo más importante.
Esta es la tercera vez que participo en los Salones. Nunca he participado
pensando en un premio, incluso, sabía que las abstracciones digitales
iban a causar polémica.
El Arte Digital es un medio que uno tiene. Lo que veo es que uno debe
de ir a la computadora cuando la necesita, o sea, cuando el trabajo conceptualmente
requiere ese medio. Lo que hace la computadora es ayudarme. No la veo
como una mera herramienta como algunos dicen. Pienso que va más
allá de eso.
Estos Salones que convoca el Centro Pablo es lo que marca el Arte Digital
en Cuba. Obtener el Premio es algo significativo, pero por encima de los
reconocimientos valoro altamente el Salón. Es un espacio que se
tiene de confrontación con lo que se está haciendo en cuanto
a Arte Digital en nuestro país y en otros países.
Carlos Leiro (artista digital argentino)
Vi a través de Internet la convocatoria para este Salón
y me interesó muchísimo. Primero porque se realiza en Latinoamérica
lo cual me parece muy importante. También porque ofrece la oportunidad
de debatir y enriquecerme con las ideas de otros participantes: es significativo
intercambiar con otros artistas, especialmente de América Latina
y, por supuesto, mostrar mi obra; además de poder apreciar de cerca
este fenómeno que es Cuba
Me considero artista porque creo tener el don de comunicar y manejar la
imagen. Vengo trabajando desde hace mucho tiempo, pinté óleo,
dibujo, y fueron transitando caminos hasta que me encontré con
la computadora y sus facilidades. La computadora tiene un problema inicial,
es decir, la inversión primera, pero luego te ahorras los gastos
de óleos, pinceles, etc. Eso es una gran ventaja que encontré
en el Arte Digital. También a través de distintas páginas
de Internet uno puede mostrar el arte al mundo, intercambiar, conocer
y enseñar la obra a distintas gentes.
Con respecto a mi obra no sé si hay una clasificación. Antes
se miraba pintura, hoy los artistas miramos televisión, cine, lectura,
escuchamos un montón de opiniones, leemos, entonces, creo que tenemos
muchas influencias. En mi obra siempre hay un cierto contenido social;
si me impactan ciertas imágenes, entonces, formaran parte de mi
obra, transformadas y tratando de dar contenido al mensaje.
Se nota que el Arte Digital en Cuba está dando sus primeros pasos,
pero el contenido es muy interesante. Vi mucha fuerza de parte de los
artistas jóvenes de buscar y de seguir en el encuentro. Creo que
eso muestra que, a pesar de los escasos medios, se pueden hacer cosas
buenas. Van por buen camino.
Definir a Cuba es muy difícil. He tenido la posibilidad de residir
estos días en La Víbora, que no es la parte turística,
y eso me interesó. He notado mucho respeto y dignidad entre las
gentes que he conocido. Me he sentido muy bien. He absorbido muchas experiencias
que aún no tengo procesadas. Es algo muy disfrutable ver cómo
discuten los cubanos, hay gran vitalidad. Aquí existe mucha vida.
Me sorprendió la buena organización del Coloquio: la distribución
de las exposiciones y el orden de los debates. Lo fantástico fue
encontrarme cara a cara con los artistas cubanos, mexicanos, y españoles,
entre otros, además de descubrir proyectos como Bitniks, que me
pareció brillante. Era algo que no conocía y de no venir
aquí, me lo hubiera perdido.
Andrea
(periodista y estudiante argentina de teatro).
Recién he comenzado a interesarme por el Arte Digital. Este
es un territorio que me motiva mucho porque se plantean nuevas preguntas.
Es importante ver el arte como una respuesta ante el mundo; uno vive perplejo
y es decisivo plantearse el arte como una interrogante ante el medio creativo.
El Arte Digital me está conmoviendo en el sentido de movilizar
una serie de cosas. No es tan diferente a otras artes, tiene solamente
otras herramientas, pero es arte y vale por eso.
Esta es mi segunda visita a Cuba. Vine a esperar el 2000 a La Habana con
la intención de salir del ruido que producía el nuevo siglo.
Soy amiga de un director cubano de teatro y eso me permitió conocer
a la familia cubana. Lo divertido de esto es que cuando regresé
a la Argentina todo el mundo me preguntaba: ¿qué pensás
de Cuba?. La gente en Cuba es igual que la de Argentina: hay gente buena
y gente mala. Hay quienes piensan que en Cuba todo tiene que ser en blanco
y negro. No. Cuba tiene muchos grises y eso es bárbaro. Subestimar
al cubano es tonto.
Marco
Basilio Hernández (profesor de la Cátedra San Carlos
de la UNAM, México)
Esta es la segunda oportunidad que el Colegio de San Carlos participa
en los Salones que convoca el Centro Pablo y esta vez lo ha hecho con
una muestra de alumnos de la UNAM (inaugurada en la Casa Benito Juárez
del Centro Histórico de la Ciudad). Con esta exposición
hemos logrado la consolidación de un sueño.
El Coloquio ha crecido y me ha dado la posibilidad de platicar con artistas
australianos, turcos, argentinos y de otras regiones, y creo que esto
nos está dejando a todos una forma más abarcadora de ver
el arte. Seguramente el venidero año tendremos una presencia más
fuerte. Conforme va creciendo el evento nosotros estamos creciendo también.
Luis
Miguel Valdés (pintor y grabador, pionero del Arte Digital
en Cuba)
Es fundamental el trabajo que ha hecho el Centro Pablo con la apertura
de los Salones pues ha nucleado los esfuerzos de mucha gente y ha posibilitado
que se reconozca el arte hecho por computadora como una manifestación
cultural más.
Confieso que el término arte digital me molesta un poco porque
es bien contradictorio; sin embargo en este momento es inevitable darle
un marcaje especial hasta que agarre como expresión artística,
es decir, como cualquier otro tipo de arte, llamado más convencional.
Desde el primer Salón se puso mucho énfasis en premiar el
virtuosismo, el derroche de técnica y posibilidades de la computación,
la manipulación digital. En estos momentos hay mayor madurez; los
artistas han enfrentado esto realmente como lo que es algo que he dicho
desde el principio: una herramienta más que cuando a uno le hace
falta la usa y cuando no, la apaga y va a los pinceles otra vez. Por suerte,
cada día va rescatándose más el carácter de
herramienta artística que tiene la computación, donde lo
más importante es la obra que luego va a colgarse en la pared.
Carmelo González, el artista del grabado cubano, decía una
frase muy discutible en los momentos que la dijo, pero muy cierta: los
museos están llenos de cosas bien hechas y no de cosas bien dichas...
Y esa frase es también aplicable a este arte; es decir, puede estar
muy bien hecho, pero tal vez el decir se contradice con esto. Aquí
lo que estamos persiguiendo es que lo que esté en la pared se juzgue
como obra artística y no si lo hizo con el plotter de última
generación o con una impresora de punto de hace veinte años,
o sea, lo que importa es qué es lo que nos está transmitiendo
el arte digital.
Y eso se está logrando ya con este Salón. La respuesta me
parece buenísima, sobre todo la de los artistas jóvenes
que son, incluso, los más desprejuiciados a la hora de usar estas
tecnologías. Eso es lo rico que tiene este Salón. Por eso
creo que va para arriba aceleradamente.
Ver cómo ha caminado esta maravillosa idea, cómo se ha jerarquizado
aquel sueño, para mí es un placer del carajo. Y si en algo
puedo aportar, pues mejor.
Orlando
Galloso (ganador del Primer Premio del IV Salón de Arte Digital
en la categoría de Obra audiovisual)
Primera vez que participo en estos Salones y qué decir de
este Premio: una sorpresa maravillosa y al propio tiempo inesperada. Estos
Salones nos han permitido a los artistas jóvenes poder expresarnos
en un medio diferente y a la vez nuevo. Me gradué de la Escuela
Nacional de Artes Plásticas San Alejandro, en 1997 y he realizado
exposiciones personales y colectivas y ahora soy profesor de pintura y
dibujo.
En El telón, video-animación, trabajo la imagen de manera
experimental a partir de diferentes programas; lo que estoy haciendo es
una búsqueda de territorios nuevos para poder expresar mi mundo
interior, las cosas que me preocupan y en las que trato de integrar todo
o casi todo lo que las técnicas digitales me permiten hacer.
Oscar
Morriña (profesor y crítico de arte)
Si echamos una mirada atrás vemos una progresión muy
favorable en este Salón. Aquí indudablemente existe un mejor
aprovechamiento de todas las tecnologías que presenta la digitalización,
la diversidad de respuestas artísticas es mucho más rica,
y curiosamente, la presencia de gente joven es mayoritaria; es decir,
es un arte que viene acompañando la época, viene incorporándose
a las expresiones plásticas de Cuba pero con un verdadero sentido
de responsabilidad. Si en los tiempos iniciales pudo haber sido en su
primera etapa de imitación de modas, ya se aprecia que este tipo
de arte está muy asentado, las respuestas son cada vez más
profesionales y con mayor nivel artístico.
Hay un salto en la calidad y presentación de las obras, no solamente
en número sino en las propuestas artísticas, inclusive,
en el empleo de recursos técnicos como transparencias y otros materiales
que no son exactamente los tradicionales. En las imágenes en movimiento,
por otra parte, es mucho más palpable la posibilidad de libertad
de expresión para conseguir aquellas cosas que aparentemente eran
imposibles en estos años y con estos medios, lo cual constituye
un reto en un país como Cuba, pues en medio de nuestras condiciones
económicas y tecnológicas, donde los equipos son tan caros
y difíciles de conseguir, es maravilloso el movimiento creado por
estos Salones y el entusiasmo despertado entre numerosos artistas, en
especial creadores jóvenes quienes se sobreponen a las limitaciones
con su talento e imaginación.
En estos Salones se da también una característica típica
del cubano que es su capacidad para incorporar todo lo que está
en el ambiente y contexto cultural y adaptarlo, transformarlo y acomodarlo
para lograr una respuesta muy individual y creativa.
Yanes
Llanez (ganador del Segundo Premio en el III Salón y Mención
en el IV Salón)
Los jóvenes artistas estamos dando ciertos pasos en un terreno
aún nuevo, como es el arte digital. Las nuevas tecnologías
nos abren un camino, nos permiten crear, pero todavía estamos en
una fase de aprendizaje. Por esa razón, mi obra no es estrictamente
digital; siempre trato de irme fuera de esos límites, es decir,
uso la computadora pero hasta cierto punto, hasta donde me convenga en
función de lo que quiero decir.
Víctor
García Leiko (artista plástico y fotógrafo,
Tercer Premio IV Salón de Arte Digital)
En mi obra intento hacer un acercamiento al cuerpo humano desde
una visión polifacética. Si bien, en este caso, se aprecia
una componente erótica bastante fuerte, las piezas forman parte
de una serie más grande que explora el cuerpo humano desde otras
visiones, pues me interesa establecer las relaciones entre el ser humano
y su cuerpo más allá de lo exterior, es decir, el cuerpo
como forma biológica.
Incorporo también la gráfica a la imagen que quiero mostrar,
tal vez porque en los últimos tiempos he estado haciendo publicidad;
me he apropiado de muchos códigos expresivos del cartel como forma
comunicativa. Siento que tengo una fuerte influencia del art noveau, de
su estética y su intención de acercarse desde otros lenguajes
al público. Trabajo con los medios tonos porque trato de acercarme
a la visión del Tarot para lograr ese aire de antigüedad,
de cosa gastada, repetida.
Ángel
Alonso (Tercer Premio del III Salón Arte Digital y ganador
de dos menciones en el IV Salón)
El salto entre el anterior Salón y este ha sido grande. Me
parece que ha pasado como el Festival de Cine que comenzó en la
Cinemateca y fue asimilando espacios y de pronto se convirtió en
un fenómeno masivo. Sin embargo, este año, donde ha sido
más fuerte el nivel del concurso y la cantidad de sedes para las
muestras de obras extranjeras y participantes cubanos, la difusión,
al menos en la televisión, fue menor.
Otra cosa: no entiendo por qué para los concursantes cubanos se
pide como requisito, en el caso de la obra impresa, sólo el formato
A3; al principio creí que se trataba de un asunto de espacio o
un problema económico. Sería bueno, entonces, que el jurado
del próximo Salón tomara en cuenta la posibilidad de que
las obras cubanas pudieran presentarse en formatos más grandes
que el A3 en dependencia de la idea que conciba el artista. Por otra parte,
esto permitiría llevar a un mismo nivel de paridad, en cuanto a
dimensión, la muestra nacional y la extranjera.
Sylvia
Grace (artista y profesora canadiense)
En mi comunicación acerca de la percepción de la imagen
en arte digital expliqué la relación de trabajo que tuve
con el artista cubano Umberto Peña. Cuando Peña visitó
Canadá presentó su propia obra y habló mucho sobre
la importancia del color en Cuba, una isla con un mestizaje étnico
y racial muy fuerte y que desde los edificios hasta las diferentes culturas
que forman la nacionalidad cubana el color es un motivo predominante.
Al explicar su propia obra hizo énfasis en cómo el color
en la historia de la pintura lo había impactado para elaborar su
obra artística. A partir de ese momento comencé a pensar
en la pintura de campos de color y en su impacto en el arte de Norteamérica,
tanto en el que se hace en los Estados Unidos como en Canadá; en
cierto sentido los propios comentarios de Peña sobre su propia
historia como artista se convirtieron en un punto de inspiración
para que yo misma comenzara a analizar mi propia historia.
Viajé a los Ángeles para presentar este trabajo y allí
se vio como algo muy novedoso pues combina el arte y la ciencia y, a veces,
no pensamos que desde la ciencia se puede hacer arte, y en esos términos
lo que hago empieza a tener un efecto retroactivo; en un sentido más
importante la gente empieza a ver la historia y no tanto las técnicas
de las computadoras. En este sentido Latinoamérica está
en mejores condiciones porque la historia es más fuerte aquí
y como resultado se pueden hacer comentarios más definidos.
Claudia
Raddatz (artista chilena-australiana. Encargada técnica de
la web de la Red Nacional Australiana para el Arte y la Tecnología)
En mi obra me interesa articular un cierto paralelismo entre lo
político y los procesos de liberación de la mujer como clase
femenina relegada.
En este IV Salón presenté tres piezas tituladas La regla
de oro, que forman parte de un conjunto mayor, que se llama Distancia...
Este fue un proyecto que se organizó a través de Paralelo,
una organización de arte comunitario en Adelaida, la ciudad donde
vivo, que parte de una idea ya concebida por los ejecutivos de esa organización
quienes querían realizar un sitio Web sobre los procesos de migración
mediante el empleo de la palabra Distancia (física o psicológica)
como punto de confluencia.
Con La regla de oro trato de establecer un paralelo con la memoria de
lo que representó el 11 de septiembre para los chilenos y lo que
ocurrió en Nueva York ese mismo día y a esa misma hora.
Así como creo en la tecnología, creo también en la
magia. Es decir, la técnica para mí funciona para el macrocosmo,
mientras que la magia es para el microcosmo, para las sensaciones, para
lo sutil, para lo que está dentro de nosotros mismos como cosmogonías.
En cierto sentido mi obra intenta desde la creatividad cuestionar la maldad
del mundo, esos códigos negativos que llevan al hombre al desarraigo
y la destrucción. Los problemas de la identidad personal y social
están también presentes en lo que hago. ¿Quién
soy, de dónde vengo, a dónde voy?. Estas tres preguntas
son esenciales para que los seres humanos descubran su lugar en este mundo
y aprendan a amar y a crear.
Los trabajos presentados en este Salón son excelentes, lo mismo
las muestras de Cuba que las del resto de los países; pero sí
creo que el artista debe aprender a usar la herramienta antes de que pueda
volar con ella al contenido.
Luz
Pasoe (esposa del embajador mexicano en La Habana)
La importancia de la presencia de estos jóvenes artistas
mexicanos en La Habana está en que estamos enfrentando un momento
de creación de un lenguaje estético. Ellos están
enfrentando las dificultades de entrar a nuevas técnicas y hacer
de éstas un espacio donde se potencie el quehacer del artista.
Encuentro en los productos finales cosas espléndidas.
El esfuerzo de Cuba y en particular del Centro Pablo por atraer los discursos
que emanan de distintos países, de diferentes latitudes, hace por
un lado un enorme bien a Cuba y por otro nutre a cada uno de los artistas.
Todos van ávidos, tienen los ojos abiertos y los oídos grandes
para recabar lo que en otros lugares se está produciendo. Creo
que los artistas se van sumamente estimulados y enriquecidos y dejan enriquecidos
a los creadores de Cuba.
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