Acerca del IV Salón de Arte Digital 2002

 
 


El Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau se siente complacido al inaugurar este Primer Salón de Arte Digital. La muestra reúne las obras concursantes que se disputaron los premios otorgados y, al mismo tiempo, ofrece un rápido panorama de esta forma de creación artística que pone las nuevas tecnologías al servicio de la imaginación y de la belleza.

El evento, convocado por nuestro Centro con la colaboración del Comité Prográfica Cubana, invitó a cinco especialistas de diversos terrenos creativos para integrar el jurado que analizó las obras presentadas. Esa diversidad de puntos de vista sobre una forma de creación artística que está en pleno desarrollo -y por ello, en plena discusión, en pleno debate- resultaba un punto de partida imprescindible para acercarnos a este universo. Con ese mismo objetivo será organizado un taller, dentro del período en que las obras son mostradas en la Sala Majadahonda, para que los artistas participantes, los jurados y otros especialistas interesados puedan analizar, a partir de las imágenes en las paredes y en la pantalla de la computadora, los métodos utilizados, los alcances y los retos del arte digital.

Con este Salón nuestro Centro ofrece un espacio para mostrar y para reflexionar, que son dos momentos importantes dentro del acto creador. Nos satisface también que muchas de las obras hayan sido presentadas por jóvenes que comienzan a ver artísticamente el mundo que los rodea a través de los instrumentos de las tecnologías informáticas, en busca de la comunicación y de la belleza. No es posible cerrar los ojos ante las nuevas posibilidades que ofrece la técnica; es imprescindible debatir los alcances de esas posibilidades. A ese doble propósito apunta y apuesta el Primer Salón de Arte Digital.

Víctor Casaus

 

 
 

Jurado:

Abel Casaus
Nelson Herrera Ysla
Abel Milanés
Sarah Teitler
José Omar Tórres
Héctor Villaverde

 
 


ACTA DE PREMIACIÓN DEL IV SALÓN DE ARTE DIGITAL

El jurado del IV Salón de Arte Digital, convocado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, considera que la muestra enviada por los artistas en la categoría de Obras Impresa explora con notable calidad las posibilidades del medio expresivo y sus relaciones con otras artes de la imagen, en una operatoria de apropiación muy recurrente en el arte cubano contemporáneo.

Las obras en general eluden las evidencias demasiado obvias de las posibilidades tecnológicas de los equipos e instrumentos utilizados y buscan un acercamiento mayor con la realidad en la que viven los artistas.

Los premios escogidos fueron por decisión unánime así como las menciones. Estas obras resultan significativas respecto al grupo de obras seleccionadas para ser exhibidas dentro del Salón pero es importante señalar que numerosos artistas poseen dentro del conjunto enviado una o más obras de calidad aunque fallan en el momento de hacer su selección final para enviar al Salón.

El Jurado del IV Salón de Arte Digital decidió los siguientes premios y menciones en la categoría Obra Impresa:

Mención a las obras presentadas por Pedro Luis Díaz Rodríguez


Mención Especial
a las obras presentadas por Angel Alonso Blanco


Mención Especial
a 2 obras presentadas por Guillermo Bello Arriaga

Tercer Premio, por sintetizar con una dosis de lirismo, intimidad la belleza del cuerpo femenino en asociaciones poéticas con la historia del arte y del diseño, al conjunto presentado por Víctor Jesús García.


Segundo Premio
, por el ingenio empleado desde el punto de vista plástico para privilegiar objetos de la vida cotidiana y dotarlos de notable expresividad artística, a 3 obras de Yelián Rodríguez Benítez.


Primer Premio
, por la imaginación y el virtuosismo creativo tanto en lo referente al soporte, la estructura, como en la idea misma, en los que combina con eficacia diversos aspectos de la cultura visual contemporánea, a las 2 obras presentadas por Yoel Almaguer


En la categoría Obra no Impresa el Jurado desea señalar que se observa en las obras presentadas una mayor soltura, ingenio e imaginación en los lenguajes, soportes, estructuras y en los discursos específicos asumidos por los artistas, lo cual enriquece las posibilidades del Salón y ofrece una imagen más plural y diversa de lo que se conoce como arte digital.


El Jurado decidió otorgar los siguientes premios y menciones:

Mención a PlayBeuys 2000-2006, refrescador de pantalla, del artista Carlos José García


Mención
a las obras Give peace a chance y Mondrian, animación digital, del artista Angel Alonso Blanco


Mención Especial
a la instalación Final, del artista Yanes Llanez


Premio
a la animación digital El Telón, por la claridad en las ideas expuestas, su capacidad de síntesis y el modo de abordar problemas fundamentales de la vida contemporánea , del artista Orlando Galloso

Y para dejar constancia de los fallos emitidos, firmamos la presente acta, a 17 días del mes de junio del año 2002:

Héctor Villaverde, José Omar Torres, Neson Herrera Ysla, Sarah Teitler, Abel Milanés y Abel Casaus

 

 

Participantes en el IV Salón de Arte Digital

 

Obra impresa

 


Dariel Aguiar Valea
Luis García Pérez
Alan Baeza Cabrisas
Yelián Rodríguez Benítez
Lorenzo Santos
Angel Alonso Blanco
Wilfredo Linares Parrado
Manuel Antonio Aira Pérez.
Abel Nova Bonet
Ricardo Monnar Alvarez
Andro Liuben Pérez Diz
Camila Jhones González
Rodolfo Noa García
Tomás Inda Barrera
Romy Fuentes de León
Daniel Martínez González
Leider P. Martínez González
María Elena Williams Sutton
Juana Batte Pérez
Maynoldi Alvarez Cid
Leonardo Suárez Ríos
Déniker Marín Carrazana
Julio Leyva Haza
Flavia María Sopo Arzuaga
Alternán Carrasco Arias
Jorge Luis Rodríguez Aguilar
Jorge A. Ulloa Bravo
Aldo Pérez Zurita
Andres Ruenes Pèrez
Jorge Manuel Chinique Moreno
Annabel Pérez Bayans
 


José David Vega Delgado
Glenda León
Nombre y Apellidos
Roberto Chávez Miranda
Omar Moreno Arias.
Miriam Margarita Alonso Cabrera
Tagles Heredia Lemus
Emigdio Díaz Portillo
Rafael Morante Boyerizo
José Santiago Mourelle Ferriol
Alexy Guirola Rojas
Michel Lugo Tamayo
Silvio Araujo Torres
Guillermo Bello Arriaga
Karoll William Pérez Zambrano.
Julio Antonio Mompeller Gallardo
Adán Iglesias Toledo

Rafael Pérez Alonso.
Víctor J. García Martínez
Yoel Almaguer
Francisco Tomás Casal Iglesias
París Volta Rodríguez
Claudia Menéndez Sigarroa
Raúl Aguiar Alvarez.
Angel G. Augier Calderín
Roberto Ramos Mori
Julio Díaz Pérez
Jose Manuel Cruz Igarza
Pedro L. Díaz
Juan Carlos Viera Bravo
Jehovagni Daniel Santana Diaz

 

Rafael Lago Sánchez
Milagros Hondares Guzmán

Vanessa Rodríguez del Rey Riveron
Yails Hernández Jiménez.
Miguel Angel Albuerne Arcay
Ricardo Muñoz Álvarez
Zamora Lara
Teddy González Rodriguez
Claudio Sotolongo Menéndez
Joel Langaney Vázquez
Jacqueline Zerquera Tejeda
Nelson A. Uliver Cruz
Essenia Cruz Alfonso
Yonniel Suárez López
Nelkis Leonor Ramírez Conde
Tesio Barba Ramirez
Virginia Margarita Amador Acevedo
Yanepsy Chavez González
José Ramón Chávez Pérez.
Ariel Pelayo Rodríguez
Nombre y Apellidos
Ismael Morejón Alvarez
Luis Alfredo Gutiérrez Eiró
Abel Escartín Rodríguez
Wilberg Hernández Monterde
Manuel de Jesús Velázquez Flores
Alcides Pérez Toledo
Pedro Juan Abreu Fernández
Noel Guzmán Boffill Rojas
Jaime Prendes
Deborah Nofret
Yanislexis Aponte Lahera

 

Obra audiovisual

 

Fernando Morlans
Alcides Pérez
Alternán Carrasco
Omar Moreno
Alfredo Betancourt
Fernando Fors
Adrián Monzón
 

Ricardo Muñoz
Teddy González
Juan W. Borrego
Nestor Martí
Juan C. Pérez
Jorge Bolaños
Carlos Peña
 
Paris Volta
Andrés Mir
Liane Ramos
José Santiago Mourelle
Orlando Galloso
Yanes Llanez
Ángel Alonso Blanco
Carlos José García

 
 
 

Los participantes opinan

 
     
 

El IV Salón y Coloquio Internacional de Arte Digital despertó numerosas expectativas por la calidad y cantidad de las obras cubanas presentadas a concurso y, también, por la variedad de técnicas y miradas propuestas por los participantes extranjeros a un arte que sigue apostando por la imaginación y la belleza:

Yoel Almaguer
, Primer Premio Salón de Arte Digital:
“Soy graduado de la Escuela de Artes Plásticas de Las Tunas en el año 1989. En el 91-92 fue que conocí las computadoras. Hasta ese momento hacía escultura, grabado y pintura. Las primeras cosas que realicé fue la vinculación de la computación con cosas que quería hacer, o sea, hacía cosas en la computadora y después las manipulaba encima de la impresión; era una ayuda como medio. Lo que me movía era la curiosidad por trabajar en un soporte distinto y ver qué resultados me podía dar. Era meramente experimental. Desde el punto de vista profesional me he dedicado al diseño, eso me ha obligado a conocer esos medios y poder utilizar las herramientas con más fuerza y crear obras directamente en la computadora y ya hechas con el lenguaje de ellas.
Hace dos o tres años lo que hacía era abstracción digital, es decir, lo que realizaba en la pintura convencional traté de experimentarlo también. No veo distinción entre ambas cosas. Para mí es tan noble trabajar sobre un lienzo como trabajar en la computadora. No hay diferencia.
Hace más de un año que no trabajo con los medios convencionales. Estos siempre me han atraído y los voy a seguir usando. Haré Arte Digital y también pintaré, pero lo que tengo ahora en la cabeza son obras digitales. Las que fueron premiadas en este Salón forman parte de una gran serie. En los próximos tiempos continuaré trabajando en esa serie hasta que note que he resuelto lo más importante.
Esta es la tercera vez que participo en los Salones. Nunca he participado pensando en un premio, incluso, sabía que las abstracciones digitales iban a causar polémica.
El Arte Digital es un medio que uno tiene. Lo que veo es que uno debe de ir a la computadora cuando la necesita, o sea, cuando el trabajo conceptualmente requiere ese medio. Lo que hace la computadora es ayudarme. No la veo como una mera herramienta como algunos dicen. Pienso que va más allá de eso.
Estos Salones que convoca el Centro Pablo es lo que marca el Arte Digital en Cuba. Obtener el Premio es algo significativo, pero por encima de los reconocimientos valoro altamente el Salón. Es un espacio que se tiene de confrontación con lo que se está haciendo en cuanto a Arte Digital en nuestro país y en otros países”.

Carlos Leiro (artista digital argentino)
“Vi a través de Internet la convocatoria para este Salón y me interesó muchísimo. Primero porque se realiza en Latinoamérica lo cual me parece muy importante. También porque ofrece la oportunidad de debatir y enriquecerme con las ideas de otros participantes: es significativo intercambiar con otros artistas, especialmente de América Latina y, por supuesto, mostrar mi obra; además de poder apreciar de cerca este fenómeno que es Cuba
Me considero artista porque creo tener el don de comunicar y manejar la imagen. Vengo trabajando desde hace mucho tiempo, pinté óleo, dibujo, y fueron transitando caminos hasta que me encontré con la computadora y sus facilidades. La computadora tiene un problema inicial, es decir, la inversión primera, pero luego te ahorras los gastos de óleos, pinceles, etc. Eso es una gran ventaja que encontré en el Arte Digital. También a través de distintas páginas de Internet uno puede mostrar el arte al mundo, intercambiar, conocer y enseñar la obra a distintas gentes.
Con respecto a mi obra no sé si hay una clasificación. Antes se miraba pintura, hoy los artistas miramos televisión, cine, lectura, escuchamos un montón de opiniones, leemos, entonces, creo que tenemos muchas influencias. En mi obra siempre hay un cierto contenido social; si me impactan ciertas imágenes, entonces, formaran parte de mi obra, transformadas y tratando de dar contenido al mensaje.
Se nota que el Arte Digital en Cuba está dando sus primeros pasos, pero el contenido es muy interesante. Vi mucha fuerza de parte de los artistas jóvenes de buscar y de seguir en el encuentro. Creo que eso muestra que, a pesar de los escasos medios, se pueden hacer cosas buenas. Van por buen camino.
Definir a Cuba es muy difícil. He tenido la posibilidad de residir estos días en La Víbora, que no es la parte turística, y eso me interesó. He notado mucho respeto y dignidad entre las gentes que he conocido. Me he sentido muy bien. He absorbido muchas experiencias que aún no tengo procesadas. Es algo muy disfrutable ver cómo discuten los cubanos, hay gran vitalidad. Aquí existe mucha vida.
Me sorprendió la buena organización del Coloquio: la distribución de las exposiciones y el orden de los debates. Lo fantástico fue encontrarme cara a cara con los artistas cubanos, mexicanos, y españoles, entre otros, además de descubrir proyectos como Bitniks, que me pareció brillante. Era algo que no conocía y de no venir aquí, me lo hubiera perdido”.

Andrea
(periodista y estudiante argentina de teatro).
“Recién he comenzado a interesarme por el Arte Digital. Este es un territorio que me motiva mucho porque se plantean nuevas preguntas. Es importante ver el arte como una respuesta ante el mundo; uno vive perplejo y es decisivo plantearse el arte como una interrogante ante el medio creativo. El Arte Digital me está conmoviendo en el sentido de movilizar una serie de cosas. No es tan diferente a otras artes, tiene solamente otras herramientas, pero es arte y vale por eso.
Esta es mi segunda visita a Cuba. Vine a esperar el 2000 a La Habana con la intención de salir del ruido que producía el nuevo siglo. Soy amiga de un director cubano de teatro y eso me permitió conocer a la familia cubana. Lo divertido de esto es que cuando regresé a la Argentina todo el mundo me preguntaba: ¿qué pensás de Cuba?. La gente en Cuba es igual que la de Argentina: hay gente buena y gente mala. Hay quienes piensan que en Cuba todo tiene que ser en blanco y negro. No. Cuba tiene muchos grises y eso es bárbaro. Subestimar al cubano es tonto”.


Marco Basilio Hernández
(profesor de la Cátedra San Carlos de la UNAM, México)
“Esta es la segunda oportunidad que el Colegio de San Carlos participa en los Salones que convoca el Centro Pablo y esta vez lo ha hecho con una muestra de alumnos de la UNAM (inaugurada en la Casa Benito Juárez del Centro Histórico de la Ciudad). Con esta exposición hemos logrado la consolidación de un sueño.
El Coloquio ha crecido y me ha dado la posibilidad de platicar con artistas australianos, turcos, argentinos y de otras regiones, y creo que esto nos está dejando a todos una forma más abarcadora de ver el arte. Seguramente el venidero año tendremos una presencia más fuerte. Conforme va creciendo el evento nosotros estamos creciendo también”.


Luis Miguel Valdés
(pintor y grabador, pionero del Arte Digital en Cuba)
“Es fundamental el trabajo que ha hecho el Centro Pablo con la apertura de los Salones pues ha nucleado los esfuerzos de mucha gente y ha posibilitado que se reconozca el arte hecho por computadora como una manifestación cultural más.
Confieso que el término arte digital me molesta un poco porque es bien contradictorio; sin embargo en este momento es inevitable darle un marcaje especial hasta que agarre como expresión artística, es decir, como cualquier otro tipo de arte, llamado más convencional.
Desde el primer Salón se puso mucho énfasis en premiar el virtuosismo, el derroche de técnica y posibilidades de la computación, la manipulación digital. En estos momentos hay mayor madurez; los artistas han enfrentado esto realmente como lo que es algo que he dicho desde el principio: una herramienta más que cuando a uno le hace falta la usa y cuando no, la apaga y va a los pinceles otra vez. Por suerte, cada día va rescatándose más el carácter de herramienta artística que tiene la computación, donde lo más importante es la obra que luego va a colgarse en la pared.
Carmelo González, el artista del grabado cubano, decía una frase muy discutible en los momentos que la dijo, pero muy cierta: los museos están llenos de cosas bien hechas y no de cosas bien dichas... Y esa frase es también aplicable a este arte; es decir, puede estar muy bien hecho, pero tal vez el decir se contradice con esto. Aquí lo que estamos persiguiendo es que lo que esté en la pared se juzgue como obra artística y no si lo hizo con el plotter de última generación o con una impresora de punto de hace veinte años, o sea, lo que importa es qué es lo que nos está transmitiendo el arte digital.
Y eso se está logrando ya con este Salón. La respuesta me parece buenísima, sobre todo la de los artistas jóvenes que son, incluso, los más desprejuiciados a la hora de usar estas tecnologías. Eso es lo rico que tiene este Salón. Por eso creo que va para arriba aceleradamente.
Ver cómo ha caminado esta maravillosa idea, cómo se ha jerarquizado aquel sueño, para mí es un placer del carajo. Y si en algo puedo aportar, pues mejor”.


Orlando Galloso
(ganador del Primer Premio del IV Salón de Arte Digital en la categoría de Obra audiovisual)
“Primera vez que participo en estos Salones y qué decir de este Premio: una sorpresa maravillosa y al propio tiempo inesperada. Estos Salones nos han permitido a los artistas jóvenes poder expresarnos en un medio diferente y a la vez nuevo. Me gradué de la Escuela Nacional de Artes Plásticas San Alejandro, en 1997 y he realizado exposiciones personales y colectivas y ahora soy profesor de pintura y dibujo.
En El telón, video-animación, trabajo la imagen de manera experimental a partir de diferentes programas; lo que estoy haciendo es una búsqueda de territorios nuevos para poder expresar mi mundo interior, las cosas que me preocupan y en las que trato de integrar todo o casi todo lo que las técnicas digitales me permiten hacer”.


Oscar Morriña
(profesor y crítico de arte)
“Si echamos una mirada atrás vemos una progresión muy favorable en este Salón. Aquí indudablemente existe un mejor aprovechamiento de todas las tecnologías que presenta la digitalización, la diversidad de respuestas artísticas es mucho más rica, y curiosamente, la presencia de gente joven es mayoritaria; es decir, es un arte que viene acompañando la época, viene incorporándose a las expresiones plásticas de Cuba pero con un verdadero sentido de responsabilidad. Si en los tiempos iniciales pudo haber sido en su primera etapa de imitación de modas, ya se aprecia que este tipo de arte está muy asentado, las respuestas son cada vez más profesionales y con mayor nivel artístico.
Hay un salto en la calidad y presentación de las obras, no solamente en número sino en las propuestas artísticas, inclusive, en el empleo de recursos técnicos como transparencias y otros materiales que no son exactamente los tradicionales. En las imágenes en movimiento, por otra parte, es mucho más palpable la posibilidad de libertad de expresión para conseguir aquellas cosas que aparentemente eran imposibles en estos años y con estos medios, lo cual constituye un reto en un país como Cuba, pues en medio de nuestras condiciones económicas y tecnológicas, donde los equipos son tan caros y difíciles de conseguir, es maravilloso el movimiento creado por estos Salones y el entusiasmo despertado entre numerosos artistas, en especial creadores jóvenes quienes se sobreponen a las limitaciones con su talento e imaginación.
En estos Salones se da también una característica típica del cubano que es su capacidad para incorporar todo lo que está en el ambiente y contexto cultural y adaptarlo, transformarlo y acomodarlo para lograr una respuesta muy individual y creativa”.


Yanes Llanez
(ganador del Segundo Premio en el III Salón y Mención en el IV Salón)
“Los jóvenes artistas estamos dando ciertos pasos en un terreno aún nuevo, como es el arte digital. Las nuevas tecnologías nos abren un camino, nos permiten crear, pero todavía estamos en una fase de aprendizaje. Por esa razón, mi obra no es estrictamente digital; siempre trato de irme fuera de esos límites, es decir, uso la computadora pero hasta cierto punto, hasta donde me convenga en función de lo que quiero decir”.


Víctor García Leiko
(artista plástico y fotógrafo, Tercer Premio IV Salón de Arte Digital)
“En mi obra intento hacer un acercamiento al cuerpo humano desde una visión polifacética. Si bien, en este caso, se aprecia una componente erótica bastante fuerte, las piezas forman parte de una serie más grande que explora el cuerpo humano desde otras visiones, pues me interesa establecer las relaciones entre el ser humano y su cuerpo más allá de lo exterior, es decir, el cuerpo como forma biológica.
Incorporo también la gráfica a la imagen que quiero mostrar, tal vez porque en los últimos tiempos he estado haciendo publicidad; me he apropiado de muchos códigos expresivos del cartel como forma comunicativa. Siento que tengo una fuerte influencia del art noveau, de su estética y su intención de acercarse desde otros lenguajes al público. Trabajo con los medios tonos porque trato de acercarme a la visión del Tarot para lograr ese aire de antigüedad, de cosa gastada, repetida”.


Ángel Alonso
(Tercer Premio del III Salón Arte Digital y ganador de dos menciones en el IV Salón)
“El salto entre el anterior Salón y este ha sido grande. Me parece que ha pasado como el Festival de Cine que comenzó en la Cinemateca y fue asimilando espacios y de pronto se convirtió en un fenómeno masivo. Sin embargo, este año, donde ha sido más fuerte el nivel del concurso y la cantidad de sedes para las muestras de obras extranjeras y participantes cubanos, la difusión, al menos en la televisión, fue menor.
Otra cosa: no entiendo por qué para los concursantes cubanos se pide como requisito, en el caso de la obra impresa, sólo el formato A3; al principio creí que se trataba de un asunto de espacio o un problema económico. Sería bueno, entonces, que el jurado del próximo Salón tomara en cuenta la posibilidad de que las obras cubanas pudieran presentarse en formatos más grandes que el A3 en dependencia de la idea que conciba el artista. Por otra parte, esto permitiría llevar a un mismo nivel de paridad, en cuanto a dimensión, la muestra nacional y la extranjera”.

Sylvia Grace
(artista y profesora canadiense)
“En mi comunicación acerca de la percepción de la imagen en arte digital expliqué la relación de trabajo que tuve con el artista cubano Umberto Peña. Cuando Peña visitó Canadá presentó su propia obra y habló mucho sobre la importancia del color en Cuba, una isla con un mestizaje étnico y racial muy fuerte y que desde los edificios hasta las diferentes culturas que forman la nacionalidad cubana el color es un motivo predominante. Al explicar su propia obra hizo énfasis en cómo el color en la historia de la pintura lo había impactado para elaborar su obra artística. A partir de ese momento comencé a pensar en la pintura de campos de color y en su impacto en el arte de Norteamérica, tanto en el que se hace en los Estados Unidos como en Canadá; en cierto sentido los propios comentarios de Peña sobre su propia historia como artista se convirtieron en un punto de inspiración para que yo misma comenzara a analizar mi propia historia.
Viajé a los Ángeles para presentar este trabajo y allí se vio como algo muy novedoso pues combina el arte y la ciencia y, a veces, no pensamos que desde la ciencia se puede hacer arte, y en esos términos lo que hago empieza a tener un efecto retroactivo; en un sentido más importante la gente empieza a ver la historia y no tanto las técnicas de las computadoras. En este sentido Latinoamérica está en mejores condiciones porque la historia es más fuerte aquí y como resultado se pueden hacer comentarios más definidos”.


Claudia Raddatz
(artista chilena-australiana. Encargada técnica de la web de la Red Nacional Australiana para el Arte y la Tecnología)
“En mi obra me interesa articular un cierto paralelismo entre lo político y los procesos de liberación de la mujer como clase femenina relegada.
En este IV Salón presenté tres piezas tituladas La regla de oro, que forman parte de un conjunto mayor, que se llama Distancia... Este fue un proyecto que se organizó a través de Paralelo, una organización de arte comunitario en Adelaida, la ciudad donde vivo, que parte de una idea ya concebida por los ejecutivos de esa organización quienes querían realizar un sitio Web sobre los procesos de migración mediante el empleo de la palabra Distancia (física o psicológica) como punto de confluencia.
Con La regla de oro trato de establecer un paralelo con la memoria de lo que representó el 11 de septiembre para los chilenos y lo que ocurrió en Nueva York ese mismo día y a esa misma hora. Así como creo en la tecnología, creo también en la magia. Es decir, la técnica para mí funciona para el macrocosmo, mientras que la magia es para el microcosmo, para las sensaciones, para lo sutil, para lo que está dentro de nosotros mismos como cosmogonías. En cierto sentido mi obra intenta desde la creatividad cuestionar la maldad del mundo, esos códigos negativos que llevan al hombre al desarraigo y la destrucción. Los problemas de la identidad personal y social están también presentes en lo que hago. ¿Quién soy, de dónde vengo, a dónde voy?. Estas tres preguntas son esenciales para que los seres humanos descubran su lugar en este mundo y aprendan a amar y a crear.
Los trabajos presentados en este Salón son excelentes, lo mismo las muestras de Cuba que las del resto de los países; pero sí creo que el artista debe aprender a usar la herramienta antes de que pueda volar con ella al contenido”.

Luz Pasoe
(esposa del embajador mexicano en La Habana)
“La importancia de la presencia de estos jóvenes artistas mexicanos en La Habana está en que estamos enfrentando un momento de creación de un lenguaje estético. Ellos están enfrentando las dificultades de entrar a nuevas técnicas y hacer de éstas un espacio donde se potencie el quehacer del artista. Encuentro en los productos finales cosas espléndidas.
El esfuerzo de Cuba y en particular del Centro Pablo por atraer los discursos que emanan de distintos países, de diferentes latitudes, hace por un lado un enorme bien a Cuba y por otro nutre a cada uno de los artistas. Todos van ávidos, tienen los ojos abiertos y los oídos grandes para recabar lo que en otros lugares se está produciendo. Creo que los artistas se van sumamente estimulados y enriquecidos y dejan enriquecidos a los creadores de Cuba”.