Hace una década hablar en Cuba de Arte Digital era aventurarse a ser tildado de snob o de loco. La computación no estaba al alcance de todos, las posibilidades técnicas eran limitadas - aún lo siguen siendo- y, sobre todo, se trataba de un arte transgresor de lo habitualmente dado por “normal”.

A pesar de ello, el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau apostó por la imaginación y la belleza, asumiendo los riesgos y desafíos. Pero no lo hizo solo. Amigos de aquí y de allá, creadores abiertos a la contemporaneidad y sin miedo a lo por venir, se sumaron a la aventura, que diez años después es ya un camino consolidado pero que no ha perdido esa capacidad de asombrar y asombrarse.

Las paredes y los espacios del Centro Pablo, rincones de la Habana Vieja que se hace más nueva al sumarse a este empeño, y galerías y salas de otros lugares de la capital cubana conforman el escenario de este X Salón. Los participantes: jóvenes y consagrados, cubanos y no nacidos en la Isla, hermanados todos en la búsqueda y la sensibilidad, en tener que decir y que mostrar, en la necesidad de comunicarse. Las nuevas tecnologías ayudan decisivamente, por otra parte, a que estas obras artísticas creadas con su complicidad puedan ser conocidas, disfrutadas, debatidas a través de la Red en nuestro Portal www.artedigitalcuba.cult.cu.

Los invitamos entonces a recorrer este sitio dedicado al X Salón y Coloquio de Arte Digital, en el que podrán conocer las obras premiadas y a sus autores, los artistas invitados que nos visitan, el debate teórico, los audiovisuales, las publicaciones y las exposiciones que conforman esta fiesta visual de la sensibilidad creadora.
 



Veinte comentarios para diez salones

Los Salones y Coloquios de Arte Digital iniciados por el Centro Pablo en el año 1999 muestran su pequeña historia apasionada en las palabras que sirvieron de introducción a cada nueva edición del evento. Los comentarios que siguen, tomados de esas palabras y colocados aquí cronológicamente tienen algo de crónica, bastante de reflexión y mucho de memoria.

Con este Salón nuestro Centro ofrece un espacio para mostrar y para reflexionar –que son dos momentos importantes dentro del acto creador. A ese doble propósito apunta y apuesta este Primer Salón de Arte Digital.

Las imágenes están entonces ahí, en paredes y pantallas, para preguntarnos y para que les preguntemos. Comencemos entonces ese diálogo brindando por el arte y por la tecnología, es decir, por el ser humano que los hace posibles.

Creemos que el arte digital es un territorio donde se muestran, de forma sugerente, muchos rasgos y matices de la diversidad estética y donde se pone a prueba constantemente la capacidad creativa frente a las tentaciones de la homogenización del lenguaje artístico.

Maravilla de la cultura viva, que une y reúne, que anima y aviva las visiones de todos. Para eso, por vocación y por suerte, estamos aquí.

Nos complace mucho, además, que participen aquí artistas de varias provincias del país. Todo lo que amplíe fronteras, abra territorios para el talento y la creatividad es útil, necesario y bienvenido en el mundo de las artes (y en el mundo, en general).

Nuestra primera convocatoria internacional ha recibido las propuestas y los proyectos de más de ciento cincuenta artistas de América, Europa y Asia.

Realizar cinco salones de una expresión artística naciente entre nosotros exigió conciencia del riesgo, capacidad de entrega y vocación de solidaridad.

Un quinquenio después, ya en otro siglo, en otro milenio, 130 artistas de la Isla han acercado sus visiones a la sección competitiva de nuestro evento y, ¡qué sorpresa!, cuando 200 artistas de 39 países han decidido unirse a esta aventura digital.

Hoy nos alegramos de aquel descubrimiento: creaban (digitalmente), luego existían. Los salones han sido descubridores de artistas y formadores de público. Han ofrecido herramientas para aprender a mirar.

De estas experiencias han surgido amigos, enemigos y planetas.

Los salones de arte digital nos han traído, entre otras maravillas, la vocación por las mixturas, el amor por lo diverso.

Como otras categorías más imprescindibles, el arte digital ha llegado para quedarse.

La solidaridad puede salvar muchas cosas. Para no apelar a ejemplos mayores, aquí está este salón, imperfecto pero vivo, más o menos comprendido por instancias y ojerizas pero consecuente con su apuesta a favor de la imaginación y la belleza.

Este inventario de asombro –diría el poeta– no cesa. Para bien, acercamos nuevamente a 194 artistas de 34 países, incluidos en la selección del jurado, entre más de 400 aspirantes.

El Portal Arte Digital Cuba, colocado en los servidores de Cubarte, conforma el único museo virtual del arte digital en el continente, con obras de cuatro centenares de artistas de más de 35 países, entre ellos Cuba.

El X Salón que ya se abre después de estos comentarios viene a traernos los resultados de este año en el que el audiovisual ha ganado espacio y altura. Acompañado por artistas de otros países, este Salón ratifica nuestra poética/política de sumar inteligencias y voluntades y derribar fronteras de diverso tipo. Por eso el grabado, la pintura, el diseño gráfico, la fotografía se hacen presentes en paredes, pantallas y debates, junto al arte digital y sus alquimistas, para compartir esta fiesta de todas y de todos que ya comienza.
 

(Tomado del catalogo general)